03 julio 2007

El valor de las mujeres

En una conversación, un hombre le hace a una mujer la siguiente pregunta:

- ¿Qué tipo de hombre estás buscando?

Ella se queda un momento callada, y luego le pregunta:

- ¿En verdad quieres saber?

- Sí, respondió él.

Ella empezó a decir:

- Siendo mujer de esta época, estoy en una posición de pedirle a un hombre lo que yo no podría hacer sola.

Tengo un trabajo y pago todas mis facturas.

Me encargo de mi casa sin la ayuda de un hombre, porque soy económicamente independiente y responsable de mi administración financiera.

Mi rol ya no es el de ama de casa dependiente de un hombre.

Más bien, yo estoy en la posición de preguntarle a cualquier hombre, ¿qué es lo que puedes aportar en mi vida?

El hombre se le quedó viendo. Claramente pensó que ella se estaba refiriendo al dinero.

Ella sabiendo lo que él estaba pensando, dijo:

- No me estoy refiriendo al dinero. Yo necesito algo más.

Necesito un hombre que luche por la perfección en todos los aspectos de la vida.

Él cruzó los brazos, se recargó sobre la silla y mirándola le pidió que le explicara ese detalle.

Ella dijo:

Yo busco a alguien que luche por la perfección mental, porque necesito con quién conversar, no necesito a alguien mentalmente simple.

Un hombre que luche por la perfección financiera, porque, aunque no necesito ayuda económica, preciso de alguien con quien coordinar los dineros que entren en nuestras vidas.

Yo busco un hombre que luche por su individualidad, que tenga la libertad para salir a volar y regresar responsablemente a su nido, porque enriqueciéndose a sí mismo tendrá algo maravilloso que regalarme cada día.

Un hombre suficientemente sensible para que comprenda los momentos que yo paso en la vida como mujer, pero suficientemente fuerte para darme ánimos y no dejarme caer.

Estoy buscando a alguien a quien yo pueda respetar, partiendo del respeto que él mismo se gane con el trato, el amor y la admiración que me dé.

La mujer debe ser compañera del hombre, ni menos ni más... Para que juntos forjen una vida en donde la convivencia los lleve a la felicidad.

Cuando ella terminó de hablar lo vio a los ojos, él se veía muy confundido y con interrogantes.

- Estás pidiendo mucho, le dijo él.

Ella le contestó: "Yo valgo mucho".

(Anónimo)

7 comentarios:

siouxie dijo...

Y luego cuando yo digo que al menos no tengan antecedentes penales ni faltas de ortografía ni pelos en la espalda, dicen que pido mucho.... :P

Turulato dijo...

¿Quieres que logre tu sonrisa Tha?. ¿Quieres que escuche con alma, corazón y vida, lo que cuenta tu mirada?. ¿Quieres que pasee de tu mano, cogida la tuya de la mía, por cualquier camino, durante cualquier tiempo?. ¿Quieres que miremos juntos, abrazados, a las estrellas y la Luna?. ¿Quieres mi calor en las noches frías?. ¿Quieres acogerme en tu regazo cuando me emborrache el miedo?.
¿Quieres mis canas?. ¿Quiero tus arrugas?.
¡Qué sencillo es todo...!

Thalatta dijo...

Sí! :)

Cobre dijo...

Yo también quiero, turu!!! ;)

Lo q hemos hablado tantas veces nena, algo tan sencillo (como dice Tururú) como complicado.
Si el precio q hay q pagar por no ser conformista, por exigir lo q sentimos q es lo justo, lo q nos merecemos, queremos y necesitamos, es no tener "pareja" pq "pedimos demasiado".. pues ná, nos iremos de putos!.
Pero estar por estar para evitar la soledad y ser una jodía infeliz.. ni muerrta!.

Besazos en los morros para el personal!

María dijo...

Me encantó, en serio, me iría genial para mi proyecto,pásate por mi blog :-)

Rosenrod dijo...

¡Claro que sí! ¿Qué menos?

Un beso!

Uno x ahi dijo...

En una conversación, una mujer le hace a un hombre la siguiente pregunta:

- ¿Qué tipo de mujer estás buscando?

Él se queda un momento callado, y luego le pregunta:

- ¿En verdad quieres saber?

- Sí, respondió ella.

Él empezó a decir:

- Siendo hombre de esta época, estoy en una posición de pedirle a una mujer lo que yo no podría hacer solo.

Tengo un trabajo y pago todas mis facturas.

Soy económicamente independiente y responsable de mi administración financiera. Vivo en mi piso de soltero y aunque te parezca increíble lo mantengo limpio y ordenado.

Mi rol ya no debe ser el de padre de familia que sostiene y se responsabiliza de todo.

Más bien, yo estoy en la posición de preguntarle a cualquier mujer, ¿qué es lo que puedes aportar en mi vida?

La mujer se le quedó viendo. Claramente pensó que él se estaba refiriendo al sexo.

Él sabiendo lo que ella estaba pensando, dijo:

- No me estoy refiriendo al sexo. Yo necesito algo más.

Necesito una mujer que luche por la perfección en todos los aspectos de la vida.

Ella cruzó los brazos, se recargó sobre la silla y mirándolo le pidió que le explicara ese detalle.

Él dijo:

Yo busco a alguien que luche por la perfección mental, porque necesito con quién conversar, no necesito a alguien que se estanque en cuatro ideas preconcebidas y no sepa razonar.

Una mujer que quiera estar conmigo por mí y no por la protección financiera que pueda conseguir gracias a mí.

Yo busco una mujer que sepa observar el mundo que tiene a su alrededor con sabiduría y ternura y no desde el punto de vista que ofrece la envidia y la vanidosidad. Yo quiero una mujer tranquila y segura que cuando vuelva al hogar me irradie con su tranquilidad y seguridad y que no venga llorando y contando lo injusto que es el mundo basándose en multitud de medias verdades.

Una mujer suficientemente sensible para que comprenda los momentos que yo paso en la vida como hombre, pero suficientemente fuerte para darme ánimos y no dejarme caer.

Estoy buscando a alguien a quien yo pueda respetar, partiendo del respeto que ella misma se gane con el trato, el amor y la admiración que me dé.

El hombre debe ser compañero de la mujer, ni menos ni más… Para que juntos forjen una vida en donde la convivencia los lleve a la felicidad.

Cuando él terminó de hablar la vio a los ojos, ella se veía muy confundida y con interrogantes.

- Estás pidiendo mucho, le dijo ella.

Él le contestó: “Yo valgo mucho”.
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No está mal eh!!