Mi encuentro con tus labios fue una lucha interna a la que acabé cediendo. Necesitaba tu beso, el contacto de tus labios, pero sentía miedo a tu rechazo. Al fin y al cabo yo he sido quién ha fallado ¿No?, pero ni pude, ni quise evitarlo.
Tenia que probar a robarte un beso, que al fin no consegui robar. Tu me lo distes. Suave, fugaz, pero un beso de reencuentro. De los que se sienten muy adentro.
Aún sentado lejos de ti, estaba a tu lado. Sentía tu piel, el recuerdo de la noche en la que acariciaba tu pierna, disimulando lo que hacia.
El lugar estableció el limite, porque de ota forma te hubiera besado apasionadamente.
No me atrevería a haberte pedido más aunque hubiésemos estado en intimidad.
Un beso era lo que quería, y ese, me lo distes.
¿Acaso puedo pedir más?