Con vuestro permiso

Granada es, por muchos motivos, un ciudad muy ligada a mí. Aparecí hace ya muchos años en Granada huyendo de Madrid. En Granada me enamoré e inicié una familia. En Granada viví mi segunda juventud, esa edad tan especial que va desde los 20 a los 30. En Granada golfeé como no lo había hecho antes. En Granada comencé mi trayectoria laboral. En Granada crecí como persona.
Ahora, después de otro montón de años, he vuelto a Granada para conocer a unas personas que ya conocía pero que no había visto, olido ni tocado.
Los que me conocéis mejor sabéis de mis férreos recelos a salir del armario, a abandonar el anonimato, a juntar física y realmente dos de mis vidas. Quizás era el momento, quizás me hacía falta. El caso es que desde hace algún tiempo estoy dando pasos, inconcebibles hasta ese momento, que sabía me llevarían hasta lo que simbolizaba Granada.
Volví a Granada y volví a gusto, muy a gusto, un tanto temeroso y un mucho curioso. Como cuando vas al cine a ver una película basada en ese libro que tanto te gustó. Vería, olería y tocaría a esas personas con las que tanto había compartido, que sabían más de mi verdadero yo que casi todas las personas que veo, huelo y toco a diario. ¿Cómo me verían? ¿Cómo las vería yo a ellas?. Un cierto temor y un mucho de curiosidad.
Llegué y las conocí, por fin las vi, las olí y las toqué. Me gustásteis mucho, me encanto, me sentí muy bien, en confianza, seguro, entre amigos cómplices a los que quieres y que te quieren.
Además me reí, disfruté, gocé... ¿Qué más se podía pedir?
Tha, Pili, Cobre, Lolita, Maruja y Mariajo, fundamentalmente ellas porque es así, además Vito, Rafa, Javi, Vero y Eva. Un buen grupo, un precioso encuentro, un día de los de guardar en el cajón de las cosas bonitas.
Muchísimo gusto en haberos conocido ;)
Maruja y Rafa, muchísimas gracias por ser como sois.
Ahora, después de otro montón de años, he vuelto a Granada para conocer a unas personas que ya conocía pero que no había visto, olido ni tocado.
Los que me conocéis mejor sabéis de mis férreos recelos a salir del armario, a abandonar el anonimato, a juntar física y realmente dos de mis vidas. Quizás era el momento, quizás me hacía falta. El caso es que desde hace algún tiempo estoy dando pasos, inconcebibles hasta ese momento, que sabía me llevarían hasta lo que simbolizaba Granada.
Volví a Granada y volví a gusto, muy a gusto, un tanto temeroso y un mucho curioso. Como cuando vas al cine a ver una película basada en ese libro que tanto te gustó. Vería, olería y tocaría a esas personas con las que tanto había compartido, que sabían más de mi verdadero yo que casi todas las personas que veo, huelo y toco a diario. ¿Cómo me verían? ¿Cómo las vería yo a ellas?. Un cierto temor y un mucho de curiosidad.
Llegué y las conocí, por fin las vi, las olí y las toqué. Me gustásteis mucho, me encanto, me sentí muy bien, en confianza, seguro, entre amigos cómplices a los que quieres y que te quieren.
Además me reí, disfruté, gocé... ¿Qué más se podía pedir?
Tha, Pili, Cobre, Lolita, Maruja y Mariajo, fundamentalmente ellas porque es así, además Vito, Rafa, Javi, Vero y Eva. Un buen grupo, un precioso encuentro, un día de los de guardar en el cajón de las cosas bonitas.
Muchísimo gusto en haberos conocido ;)
Maruja y Rafa, muchísimas gracias por ser como sois.
.jpg)